e-recomendaciones
La observación, el buen trato, la información y los buenos modales son claves para que un moderador pueda lograr el equilibrio en la charla entre los presentes y dar la palabra a todos, pero evitando aquellas posiciones que puedan dañar la comunicación.
Su función no es la censura de ciertas opiniones sino la eliminación de aquellas contribuciones que resulten dañinas.
En ocasiones, las empresas que desean organizar una discusión grupal sobre determinada temática le solicitan al moderador que seleccione él mismo a los asistentes adecuados para hablar del tema con propiedad y desde diferentes posiciones o puntos de vista.
Para tal decisión, se recomienda tener en cuenta parámetros demográficos de los panelistas tales como la edad, educación, ingreso, área geográfica o género de cada uno.
A continuación, repasaremos cuatro consideraciones importantes que será bueno tener en cuenta si debes desarrollarte en el rol de moderador.
1. Para llevar con éxito dichas instancias, quienes deban moderar deberán prepararse con antelación para comprender verdaderamente el asunto sometido a debate, fijarse en los datos que aspiran a recolectar y determinar ciertos términos que actúen como “estimulantes” en las preguntas que plantee para propiciar la discusión.
2. La observación es otra de las cualidades claves que debe tener quien cumpla ese rol para atender los detalles de las expresiones de los asistentes y su lenguaje corporal. De esa forma, podrá recolectar información imparcial que va más allá de la que al cliente le gustaría escuchar para incitar un debate lo más objetivo posible.
3. Un buen trato de su parte es vital también para que pueda ganarse la confianza de los presentes y que éstos se sientan cómodos.
4. Al final, lo ideal es que presente un informe completo en el que abarque desde la selección de los miembros del grupo de enfoque hasta detalles de la interacción y del ambiente reinante durante el debate.






