El perfil de competencias del docente como tutor en línea, se define como la combinación de estrategias, actividades y recursos que actúan como mediadores entre un curso y los estudiantes, con el objeto de incrementar la comprensión de los materiales didácticos disponibles dentro del entorno virtual de aprendizaje, y en consecuencia, su rendimiento académico en el contexto de educación a distancia.
De esta manera, el perfil de competencias del tutor en línea, promoverá el apoyo del docente hacia el trabajo del estudiante, tanto en el ámbito individual como grupal, además de brindar una mayor información y comprensión sobre las principales dificultades que puedan presentarse al momento de implantar programas de tutorías en las universidades que implanten este tipo de modalidad de enseñanza a distancia a nivel superior.
En tal sentido, el perfil de competencias del tutor en línea, brindará al docente habilidades para poder realizar una orientación didáctica para la comprensión y aplicación de los contenidos abordados, motivando al estudiante a través de una comunicación de doble vía, creando una relación amistosa y sentimientos personales mediante un discurso electrónico, en coherencia con los objetivos didácticos y el contenido.
según Torres (2004) en la actualidad se ha detectado en los docentes que se desempeñan como tutores en línea, debilidades en cuanto a competencias que puedan medir aspectos comunicativos, pedagógicos, psicológicos y técnicos para poder tener la habilidad de establecer los objetivos de aprendizaje que los estudiantes deben lograr, así como la metodología para alcanzarlos, establecer actividades, debates y prácticas que contribuyan a consolidar los contenidos de la asignatura, redactar de manera adecuada, los mensajes dirigidos a los estudiantes, estimular la participación y el seguimiento de la evaluación continua, la participación activa de los estudiantes en las diferentes actividades del curso: debates, prácticas y pruebas de evaluación continua.
Perfil y Competencias del Tutor en línea
El término "competencia" es abordado con sumo interés tanto por las teorías del desarrollo cognitivo como por las teorías de la comunicación y, por supuesto, por los planteamientos que surgen de la pedagogía para dar razón de los principios orientadores del desarrollo de los procesos educativos en los estudiantes. Desde los diversos sectores educativos se promueve y se promulga la necesidad de orientar el diseño y ejecución curricular desde el criterio del desarrollo de competencias. No obstante, la idea de lo que es una competencia también adquiere diferentes significaciones, aunque conserve un sentido en común: desarrollo de posibilidades de desempeño en los sujetos.
Así pues, el término competencia es socializado con mayor precisión teórica en el seno de la teoría lingüística, con los trabajos de Chomsky (1956), cuando asumió la categoría competencia lingüística para referirse al propósito fundamental del desarrollo lingüístico en los sujetos. La competencia, en este contexto hacía referencia a un saber lingüístico elaborado por el sujeto, que lo hacía apto para la actuación lingüística. Así, la competencia se convertía en una categoría abstracta, más importante que la actuación, que definía al hablante - oyente ideal (aquel que poseía un dominio sobre el sistema y sus reglas de producción).
Hymes (1972: 269-293) propone que "la competencia es capacidad de una persona y que depende del conocimiento (tácito) y del uso (habitual para éste)" y que los criterios de gramaticalidad, factibilidad y contextualización se ponen en juego durante la manifestación de la competencia de los individuos. Además, que lo que se considera como competencia es una matriz de desarrollo que incluye distintos aspectos del sujeto. Así pues, podemos considerar que el sujeto social, como tal, realiza múltiples procesos cuyas exigencias son particulares, dependiendo de las implicaciones cognitivas, comunicativas, motivacionales, volitivas y contextuales, asociadas a cada proceso. Entonces, se puede decir que se desarrollan distintos tipos de competencias y que cada una tiene, exige y potencia procesos diferentes, según el caso.
Así mismo, con el pasar de los años otros autores siguieron escribiendo y definiendo el tema, por lo que. (Fernández 1997) dice que las Competencias constituyen la totalidad e integración de conductas, habilidades, destrezas, conocimientos, nivel de eficiencia y eficacia, así como el grado o capacidad suficiente que tiene una persona para desarrollar un proceso productivo.
Por otra parte, las variadas definiciones del concepto de competencia se identifican con diferentes tendencias a las que se afilian de una forma u otra sus autores, siendo las que más se destacan en el plano internacional la Conductista, Funcionalista y la Constructivista, de las cuales se exponen a continuación una síntesis de sus principales características.
Conceptos de Competencia
(L. Mertens, 1999).
La posición que asume el autor con respecto a la definición de competencia, se basa en el plano constructivista tomando en cuenta los canales de comunicación síncronos y asíncronos que ofrecen las diferentes plataformas que se utilizan para la educación a distancia en línea, como es el caso de el Moodle y webct, en la cual se ven involucrados los sujetos seleccionados para la muestra de esta investigación. Así mismo, dicha tendencia constructivista relaciona y toma en cuenta las relaciones mutuas entre los grupos involucrados y el entorno que los rodea.
Competencias actuales del tutor en línea
La pérdida de sentido derivada del cambio de demandas no procesadas durante años, la necesidad de hacerse cargo de un fuerte volumen de trabajo administrativo y asistencial, la necesidad de adoptar currículo y programas, utilizar libros de textos elaborados por otros, hacen a este proceso de desprofesionalización que podría caracterizarse como la pérdida de eficacia de las habilidades normalizadas, aún cuando hubieran sido bien aprendidas.
El término competencias se utiliza en este contexto para referir a la capacidad de “hacer con saber” y con conciencia acerca de las consecuencias de ese hacer. Toda competencia involucra al mismo tiempo conocimientos, modos de hacer, valores y responsabilidades por los resultados de lo hecho. Braslavsky (1998), afirma que “los profesores que trabajen actualmente y que deseen persistir en roles vinculados a la mediación con los conocimientos en proceso de proliferación deberán tener competencias vinculadas con la resolución de los problemas o desafíos más coyunturales, a las que denomina “pedagógico – didáctico” y “político – institucional”, vinculadas con desafíos más estructurales, denominadas “productiva e interactiva”, vinculadas con procesos de especialización y orientación de su práctica profesional, denominada “especificadora”.
Las competencias pedagógicas
Fainholc (1999) define dichas competencias como las mediaciones pedagógicas que se refieren al conjunto de acciones o intervenciones, recursos y materiales didácticos como conjunto articulado de componentes que intervienen en el hecho educativo, facilitando el proceso de enseñanza aprendizaje. En este sentido su principal objetivo es facilitar la intercomunicación entre los estudiantes y los tutores en línea, a fin de favorecer por medio de la intuición y el razonamiento, un acercamiento comprensivo de las ideas a través de los sentidos. Eisner (1992).
Con el objeto de profundizar una perspectiva técnica y una didáctica con respecto a las mediaciones pedagógicas, es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:
a) Los participantes que ingresan a los estudios a distancia se trata por lo general de personas adultas con experiencias y conocimientos previos, acostumbrados a la utilización de contenidos de diverso orden con códigos simbólicos diversos (sobre todo la imagen), herramientas de comunicación, tutores virtuales, entre otros.
b) Estos usuarios utilizan (unos más que otros) habilidades de diverso orden y grado de desarrollo, producto de:
• Matrices de comunicación
• Su vinculación a comunidades locales o regionales
• El dialogo y la interactividad didáctica, corporizado por las mediaciones pedagógicas, hacen que el estudiante sea protagonista de un modo particular n el espacio obtenido por la interacción entre la información, el conocimiento y otros estudiantes con la organización ofertante, con los medios técnicos, con los tutores entre otros.
• Es necesario establecer los espacios y tiempos que definen las funciones críticas para aprendizajes para el usuario para poder establecer entre otras cosas: como, cuando y donde el estudiante podrá dialogar y acceder a la información o guía para construir su saber.
Así mismo para poder llevar a cabo las competencias pedagógicas es necesario establecer la interactividad real o virtual que puede darse de forma síncrona o asíncrona. Para ello es necesario definir las competencias comunicativas.
Competencias comunicativas
Antes de comenzar a desarrollar este aspecto, es necesario realizar una diferenciación conceptual entre interacción e interactividad, como se ha podido observar, mientras la primera acentúa lo social y cultural, la segunda apunta a lo pedagógico.
La interactividad proviene etimológicamente, de “inter”, intervenir o interponer acciones didácticas entre la elaboración de conceptos o el desarrollo de competencias, que permitan al docente comprender y transferir la acción de los objetos implicados a fin de poder actuar apropiadamente.
Toda interactividad implica una mediación pedagógica que se manifiesta en negociaciones comunicativas, estos contextos se encuentran interconectados por nodos desde el nivel interpersonal hasta el nivel global gracias a las redes telemáticas de alta complejidad de información.
Se trata entonces de la formación de docentes con estrategias de autonomía, de búsqueda efectiva y de discriminación, frente a los conocimientos falsos o carentes de fundamento y de demostración que puedan abundar como soporte en la red. Mientras que el dialogo es el la medida del grado en los procesos y medios de comunicación en un programa de educación a distancia favoreciendo la interacción social, y el desarrollo de equipos colaborativos entre docentes y estudiantes.
Competencias Psicológicas:
Las competencias psicológicas definen el rol didáctico del docente como una extensión tecnológica que conforma el marco del trabajo teórico – práctico para la construcción del saber del aprendiz, mediante las representaciones sociales (RS) que traen consigo el estudiante. Fainhole (1999). Por lo tanto, las RS, concepto ubicable en la intersección de la psicología junto con el gerenciamiento de programas, que apuntan a rescatar el sistema de creencias, opiniones, mapas mentales y cogniciones sociales vigentes en los estudiantes, donde se encontrarían también los tutores en algún tipo de diálogo didáctico.
A su vez, desde la psicología cognitiva y la didáctica de enfoque socioistórico, la noción ya nombrada de Vygotsky sobre la “zona de desarrollo próximo” brinda elementos para enriquecer la comprensión y práctica de las acciones tutoriales, marcada por la negociación o mediación en la construcción de significados. En tal sentido, toda comunicación como relación psicosocial entre dos o más personas se debe dar en un contexto cultural (real o virtual) que constituyen un entorno semiótico: Lenguajes, universo de significados, discursos representaciones, de mensajes entre otros y por otro lado las situaciones concretas espacio – temporales como escenarios de los encuentros dinámicos con normas, rituales y mitos característicos.
Competencias Técnicas:
La palabra tecnología deriva etimológicamente del término griego <<tekné>> cuyo significado es “saber hacer”, pero este concepto va mas allá puesto que implica un saber hacer con conocimiento de causa.
Se puede comenzar por decir que las competencias técnicas, se refieren al conjunto de conocimientos, procedimientos, actitudes y capacidades que una persona posee y que son necesarias para desarrollar el puesto de trabajo. La referencia a la interactividad en las acciones tutórales apunta a visualizar no solo solos aspectos cognitivos y emocionales sino los tecnológicos del entorno de aprendizaje que se trate, a fin de perfeccionar las habilidades que los tutores deben de poseer para la resolución de tales problemas en cada área.
La educación y sus sistemas organizativos han sufrido un impacto, sin embargo la carencia de plasticidad para adaptarse y responder a estos desafíos ha quedado patente. Ello obliga a dirigir la mirada, en primer lugar al concepto de tecnología en general.
Una vez definido los cuatros pilares fundamentales determinados en la presente investigación para poder diseñar un perfil de competencias del docente como tutor en línea y para una mayor profesionalización de las funciones de los docentes como tutor en línea, se debe considerar lo siguiente:
• Planificar y conducir movilizando otros actores.
• Adquirir o construir contenidos y conocimientos a través del estudio o la experiencia. Hay que saber cuando un proceso o actividad es aplicado en situaciones o prácticas que requieren dicho saber.
• Identificar los obstáculos o problemas que se presentan en la ejecución de proyectos u otras actividades del aula. Esto requiere una capacidad de observación que debe aprenderse ya que no se encuentra naturalmente.
• Seleccionar diferentes estrategias para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje, para la optimización del tiempo, de los recursos y de las informaciones disponibles.
• Hacer, disponibilidad para modificar una parte de lo real, según una intención y por actos mentales apropiados. En la presentación de una disciplina el profesor generalmente transmite mientras que en el desarrollo de proyectos "hace” y promueve el proceso de aprendizaje.
Así mismo Braslavsky (1998), haciendo un consenso entre los expertos encuestados en su investigación con respecto al perfil profesional que deben tener los docentes en la sociedad de las próximas décadas se plantea lo siguiente:
• Actitud democrática, convicción de libertad, responsabilidad, respeto por todas las personas y grupos humanos.
• Principios éticos sólidos expresados en una auténtica vivencia de valores.
• Sólida formación pedagógica y académica.
• Autonomía personal y profesional.
• Amplia formación cultural con una real comprensión de su tiempo y de su medio que le permita enfrentar con acierto y seguridad los diversos desafíos culturales.
• Capacidad de innovación y creatividad.
En tal sentido, para que los docentes alcancen las competencias y perfil enunciado es necesario determinar un modelo de formación de competencias para el docente como tutor en línea que los comprometa a aumentar sus capacidades de observación y agudizar sus prácticas reflexivas bajo una plataforma en línea que les permita fortalecer el sentido de su propia capacitación, de desarrollar inteligencias múltiples, atendiendo sus valores.




